Homeopatía entre el dogmatismo científico y una agenda política

Texto elaborado por el Dr. Jens Behnke, Director del Programa de Medicina Integrativa, Fundación Karl y Veronica Carstens en Essen, Alemania

Traducido por María Garrido Garrido. Presidenta, da Asociación Galega de Pacientes, persoas usuarias e amigas da homeopatía. SIMILIA GALICIA

Desde que  la Homeopatía surgió hace alrededor de 200 años, ha estado sometida a crítica.

Esta se enciende por la utilización de medicamentos potenciados (diluidos y agitados), como es habitual en la Homeopatía.  En el  área alemán-parlante tienen la voz cantante los miembros de la Red de Información Homeopatía (Informations Netzwerks Homöopathie, INH), que es una agrupación que tiene su origen en la Sociedad para el análisis de las Paraciencias (GWUP).  La GWUP forma parte asimismo la red internacional de organizaciones similares, que están reunidas bajo la denominación “Movimiento Escéptico”.  Este artículo intenta hacer  un pequeño resumen histórico  sobre la génesis del movimiento escéptico en Estados Unidos y una estructuración general de sus motivos, contenidos y estructuras.  Siempre nos referiremos a la Homeopatía, aunque esta no es el único objetivo de la GWUP e instituciones análogas.   La atención se dirige principalmente a la primera organización de los escépticos, que surgió en EE.UU.

La Homeopatía fue exportada a EE.UU. en 1825 por el médico danés Dr. Hans Buch Gram.  Aquí alcanzó un apogeo nunca conocido hasta aquel momento en Europa.  El mayor número de Colleges se alcanzó en 1900 con 22. Esto representaba 15% de todas las facultades relacionadas con la medicina en EE.UU.  Además existían 140 hospitales homeopáticos, 127 asociaciones de usuarios y médicos y se publicaban 131 revistas especializadas.

A este auge le puso fin el informe Rexner publicado en 1910.  Bajo el liderazgo de Abraham Flexner, la Carnegie Foundation hizo que se evaluasen los distintos Colleges de medicina.  Por detrás se encontraba el objetivo claro, de reducir su número para concentrar la promoción y ampliación en unos pocas instituciones de mayor tamaño. Críticos del informe ya destacaban que los criterios de valoración se formularon a propósito de tal manera, que las escuelas homeopáticas quedasen peor valoradas.  Es acto fue apoyado paralelamente con la  puesta en marcha  de la distribución de los colleges en grupos de calidad por la Asociación Médica Americana (AMA), dotada de gran influencia política.  La AMA fue fundada en el año 1844 como reacción al Instituto americano de Homepatía, la primera organización de médicos en EE.UU. y  que desde un principio se entendió como una institución contraria a la Homeopatía: su primer presidente Morris Fishbein publicó durante su carrera varios escritos en contra la Homeopatía y otros métodos de medicina complementaria.

La Homeopatía fue percibida por los médicos convencionales como una amenaza económica.   El informe Flexner y el AMA consiguieron que se retirasen los fondos de terceros de los colleges homeopáticos y se tomó un rumbo político desfavorable para ella.  A consecuencia de esto hasta el  año 1923 la mayoría de los centros de formación tuvieron que cerrar sus puertas.

La AMA consiguió alcanzar gran influencia hasta la mitad del siglo XX.

Las fundaciones Rockefeller y Carnegie, con los correspondientes grupos empresariales que operan tras ellos, como financieros del sector de la sanidad y de la economía, establecieron una tupida red de cooperación con la ascendiente industria farmacéutica e influenciaron considerablemente lo que hoy conocemos como medicina moderna. Las instituciones estatales responsables, sobre todo la Food and Drug Administration (FDA), sancionaron estos procesos por su estrecha vinculación a la industria.  Por ejemplo, el 10% de los miembros de la FDA que por orden del gobierno realizaban tareas de supervisión, entraron a formar parte de esas empresas.

El concepto de lo que se considera medicina científica, junto con lo que dentro de este contexto se entiende por salud, enfermedad y terapia, nunca debería enfocarse  de una manera aislada de los intereses políticos y económicos.  La medicina complementaria fue considerada una amenaza por algunos representantes de la medicina convencional en distintas áreas, y se la ha combatido con distintos medios.  Una estrategia fue desacreditar ciertas terapias basándose en su falta de evidencia científica y potencial peligrosidad a través del American National Council Against Health Fraud (NCHF).

De hecho, hoy como entonces, a muchas de las ofertas de medicina alternativa que están en circulación, se les atribuyen propiedades inútiles e incluso dañinas.   Pero también se puede aplicar igualmente este criterio a tratamientos de la  medicina convencional, especialmente a muchos medicamentos muy costosos.   Posiblemente el motivo de disuasión de un mayor peligro juegue también un papel dentro de este contexto, al que no se le percibe como tal ya que, al menos en teoría está legitimado por el lado oficial.

El Committee for Scientific Investigation of Claims of the Paranormal (CSICOP)

Las campañas en contra de los complementos alimenticios, la homeopatía y terapias alternativas llevadas a cabo nombre de la protección del consumidor en las últimas décadas del siglo XX tuvieron un apoyo muy efectivo de la primera asociación de escépticos de EE.UU.: el popular filósofo Paul Kurtz fundo una facción de la American Humanist Association (AHA) de tendencia socialista y ateísta.

Kurtz observaba un avance creciente en la creencia en la Astrología entre la población norteamericana, lo que significaba una amenaza para un mundo basado en la racionalidad. En consecuencia fue uno de los impulsos bases de la CSICOP el desprecio científico de la Astrología a través de la publicación de un manifiesto con el título “Objeciones a la Astrología”.   Para ello Kurtz obtuvo las firmas de 186 científicos de distintas disciplinas en intentó alcanzar la mayor resonancia posible en los medios para su temática.  El empeño demostrado en el marco de esta y otras campañas contra lo paranormal, hizo que algunos de los firmantes se distanciaran de Kurtz: la acción de este movimiento les parece muy poco científico y demasiado cargado de ideología.

El efecto Mars

La CSICOP comienza con la exigencia de desenmascarar fenómenos paranormales como no existentes a través de investigaciones científicas.  El primer y único estudio, con el que cumplieron esta exigencia fue la repetición de una investigación del psicólogo francés Michel Gauquelin.  Él había llevado a cabo un cálculo estadístico, para comprobar le hipótesis de que una determinada posición del planeta Marte en el horóscopo del nacimiento de una persona, aumentaba las posibilidades de que esa persona llegara a ser deportista de élite, llegando a un resultado positivo.   El estudio independiente de re-análisis de los datos por petición del CSICOP llegó al mismo resultado. Este hecho hizo que Kurtz retuviese la publicación  de los cálculos y afirmaron antes los medios que habían llegado al resultado opuesto, con lo que refutaban el efecto Mars.  Asimismo intentó repetidas veces de evitar que un colega aclarase la situación en públicamente. Finalmente se sugirieron más tarde otras explicaciones para el efecto Mars como que no contenía ningunas implicaciones astrológicas.

Ellos se llaman a sí mismos Comité para la Investigación de Reclamaciones de lo Paranormal (CSICOP) pero son realmente un grupo de desenmascaradores (de-bunkers) que chapucearon su mayor investigación, falsificaron resultados, taparon sus errores y expulsaron a un colega que los amenazó con decir la verdad.”  —–   Rawlins D: Starbaby. Fate 1981, 34(10)

La discrepancia entre exigencia y realidad que sale a la luz con vistas al manejo de resultados científicos, se puede constatar como una característica  distintiva del movimiento escéptico: no entienden la ciencia como método para alcanzar  un conocimiento sin prejuicios, sino como un conjunto de teorías que han sido  determinadas de antemano.  Todo lo que contradice estas teorías se considera como no científico y se niega, independientemente de la  dirección que muestren los resultados empíricos.  Esta forma especial del cientifismo debe ser  considerada más bien como una ideología que como una posición de conocimiento teórico: el postulado original del cientifismo dice que no existe ningún fenómeno en el que no pudiesen aplicarse métodos científicos con éxito.  Al mismo tiempo todas las afirmaciones que se apartan de una comprobación a través de métodos científicos, como por ejemplo la hipótesis metafísica no tienen sentido.  Muchos escépticos consideran a priori imposible  el efecto de medicamentos altamente potenciados.  Para ello se basan en la discordancia con  determinados modelos y teorías científicos y médicos.  De esta manera se les eleva al status de dogmas, que ninguna experiencia tiene la capacidad de refutar.  Así se lleva el concepto de ciencia al absurdo, porque la forma de la teoría “última verdadera” pertenece en realidad en el marco de la metafísica.

Homeopatía en el punto de mira de los escépticos

La base ideológica del movimiento de los escépticos con su concepto dogmático de la ciencia, así como su alineamiento hacia la influencia de la opinión pública a través de campañas deliberadas, hizo que surgiesen alianzas entre el CSICOP y el NCHF (American Council Against Health Fraud).

Esta mientras tanto había  ampliado su cooperación con la industria farmacéutica, empresas petroquímicas así como con organizaciones científicas como la AMA. Pronto empezaron a aparecer artículos del movimiento escéptico sobre las terapias complementarias y que en nombre de la ciencia las declaraban como inútiles y peligrosas.   Pronto convirtieron a la homeopatía su tema favorito: desde siempre fue popular entre los pacientes, pero no había ninguna teoría plausible que explicase, como preparados en los que no se podía demostrar ninguna molécula de una sustancia farmacológicamente efectiva, tuviese un efecto medicinal.

Esta falta de una teoría del mecanismo de los medicamentos potenciados es interpretada por el movimiento escéptico como algo imposible, y lanza a la homeopatía en el área de la superstición.   Pero no sólo es peligrosa por su falta de efecto, sino porque abre las puertas a lo irracional, como un reciente crítico de la homeopatía remarca.  Este mismo exige una prohibición de la investigación de la homeopatía, ya que existen estudios de alta calidad, que demuestran un efecto más allá del placebo.

La primera implicación eficaz en el área de la homeopatía la desarrolló CSICOP gracias a las investigaciones del inmunólogo Jacques Benveniste.  Este científico del Instituto para la Investigación de la Medicina publicó en 1988 los resultados de experimentos sobre anticuerpos altamente diluidos en la revista Nature: estos eran capaces de provocar la respuesta de ciertas células, aunque estuviesen tan diluidas que ninguna molécula del  material de partida estuviesen ya presentes.  Este efecto se presentaba si la dilución se iba fabricando en distintas fases y entre los diferentes pasos de dilución se las agitaba fuertemente.

El editor de Nature, John Maddox, publicó el trabajo de Benvistes bajo una condición: que los experimentos se realizasen bajo la supervisión de una comisión.  Uno de los miembros de este grupo era el escéptico y mago James Randi.  Se demostró que los efectos surgían sólo en determinadas condiciones, es decir, que se podía comprobar pero no se podían repetir de una manera estable.   Esto tiene validez hasta nuestros días, a pesar de que el número de comprobaciones similares con un resultado positivo han aumentado considerablemente.  Parece ser un área de estudio interesante, en el que queda mucho por aclarar.  Este tipo de fenómenos se denominan anomalías.  A menudo el avance científico ocurre, cuando procesos que hasta ahora no se pueden explicar de manera teórica, se estudian más profundamente.   Randi y el CSICOP comenzaron su efectiva campaña contra Benviste y la Homeopatía en los medios, que dejó la impresión de que todo estaba amañado e insinuaba que Benvista era un estafador o que fue víctima de una estafa.

Perspectiva: La Sociedad para la Investigación Científica de la Paraciencias

El movimiento de los escépticos se ha extendido en pocos años en todo el mundo desde EE.UU.   La sociedad arriba mencionada (GWUP) se fundó en Alemania en 1987.  Dentro de la asociación alemana pronto sucedió lo mismo que había ocurrido en EE.UU: algunos científicos convencidos del programa de los escépticos comenzaron  a dudar de la falta de prejuicios, de los métodos y de los objetivos reales de los escépticos.  El sociólogo Edgar Wunder, uno de los miembros fundadores del GWUP, que a través de los años ocupó varias posiciones dentro de la asociación, ofreció después de abandonar la sociedad en 1999, un análisis de la mentalidad de los miembros del movimiento escéptico.  Presentó documentos internos de los gremios y órganos de la asociación, para fundamentar su exposición.  Constató que el escéptico se parece al esotérico de una manera sorprendente pero en un sentido inverso: aunque el esotérico cree en cosas que no están demostradas científicamente, el escéptico niega ciertos fenómenos por principios, independiente de si están comprobados científicamente o no. El cientifismo dogmático de base  y las estructuras de la organización se caracterizan por una visión dual del mundo, en la que o se está a favor o en contra de los hechos paranormales y en consecuencia, o se es escéptico o se es creyente.  Los distintos matices entre estas dos posiciones no están permitidos y a quién piensa de otra manera se le combate.  El afán que en este sentido demuestran está más bien dentro de la agitación política y tienen poco que ver con métodos científicos.

De hecho la mayoría de los escépticos  exigen métodos científicos así como los fundamentos correspondientes en relación a distintos temas, pero ellos mismos pocas veces trabajan  de esta manera, por ejemplo haciendo referencia a publicaciones en las revistas profesionales con procedimientos consultivos.  El método retórico de su elección para refutar afirmaciones que aparentemente no son científicas, es más bien la polémica e incluso el insulto.  Como anteriormente se ha mencionado, la meta parece justificar los medios, por lo que incluso utilizan afirmaciones falsas a falta de argumentaciones más plausibles.  En relación a la discusión actual acerca de la homeopatía, los patrones de argumentación de la GWUP demuestran en gran parte una falta de conocimientos sobre el estado de los datos de estudios clínicos y de investigación de base.

La  no tan habitual recepción de publicaciones científicas se utiliza para hacer una presentación sesgada e unilateral de resultados negativos.  Su prioridad es desacreditar a la homeopatía con todos los medios que tienen a su disposición, independientemente de la  dirección que la evidencia empírica muestre.

Nuestro agradecimiento al autor del artículo, Dr. Jens Behnke, Director del Programa de Medicina Integrativa, Fundación Karl y Verónica Carstens en Essen, Alemania, https://www.carstens-stiftung.de/, por la cesión de éste artículo y a María Garrido Garrido, presidenta, da Asociación Galega de Pacientes, persoas usuarias e amigas da homeopatía, SIMILIA GALICIA , traductora del mismo.

Editorial de Univadis y Pseudociencia

Hoy me ha sorprendido el editorial de Univadis del 2 de mayo, que versa sobre “El Futuro de la Medicina”. En él se hace un ejercicio de imaginación para, a partir de los avances acaecidos a lo largo de la historia, tratar de predecir el futuro de la misma. Me gustaría compartir con ustedes mis pensamientos surgidos de su lectura.

Evidentemente, “La Medicina ha cambiado nuestras vidas y lo seguirá haciendo… pero indudablemente la Medicina nunca permanecerá estática”, aunque esto no sea aceptado por algunas instancias del establishment sanitario actual que, con la colaboración de ciertos medios de comunicación, grupos de pseudoescépticos y algunos dirigentes del estamento médico, están empeñadas en hacer desaparecer de España las Medicinas Tradicionales y Complementarias (TMNC) (reconocidas y así llamadas por la Organización Mundial de la Salud), yendo a contracorriente del resto de Europa (en algunos países están incluidas en los sistemas públicos de salud), de Estados Unidos (que las recoge dentro Consorcio Académico para la Medicina y Salud Integrativas: que incluye en torno a 70 universidades y hospitales de referencia –dato tomado del Dr. Marino Rodrigo-) y de otros 80 países en los que éstas terapias forman parte de la medicina y en algunos de las más utilizada (en México se inauguró recientemente el Hospital Homeopático Nacional).

Éstas instancias, olvidan que “… hay que partir de algo inamovible, del núcleo de la Medicina: el bien interno, lo principal que ha buscado y buscará siempre la Medicina, que no es otra cosa que la salud de las personas. Si volvemos a los orígenes de la Medicina, a su primer código ético, podemos leer en el Juramento Hipocrático (siglo V a. c.) “aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos”. Olvidan también que estas terapias no van a dejar de ser parte de la MEDICINA, porque su objetivo es el ya citado al comienzo de éste párrafo (y el parágrafo 1 del Órganon: “La única y suprema misión del médico, es la de restituir la salud del enfermo, lo que se denomina curar”), porque son efectivas y útiles y atienden, en primer lugar, al principio “primum non nocere”.

Continua más adelante el editorial diciendo que “En el campo de la curación, la investigación continuará siendo fundamental. Hay técnicas que hace años parecían de ciencia ficción y actualmente son una realidad. Por ejemplo, la manipulación genética de embriones para curar enfermedades o su selección para evitarlas. La tecnología aplicada a la Medicina no se restringirá a la genética, que indudablemente será la pieza clave de muchas dianas terapéuticas. Otras tecnologías como los implantes biónicos, la nanotecnología, la impresión de órganos con biomateriales o los esperados avances en terapias con células madre pueden cambiar por completo el enfoque de la enfermedad. Todo esto aterriza en la ya popular medicina personalizada, en la que a cada individuo se le trata de forma personal en función de sus dianas y peculiaridades moleculares. Los problemas de estas tecnologías futuribles son evidentes: conllevan un alto coste económico (lo que podría derivar en una Medicina para ricos completamente diferente) y, por otra parte, resulta muy complejo validar muchas de estas terapias científicamente.”

De éstos dos problemas que señala el editorial, me llama la atención el segundo, la dificultad para validar científicamente estas terapias (que según las directrices de esta suerte de inquisición científica, quedarían catalogadas de pseudociencias o pseudoterapias, y por tanto proscritas para su uso médico), la misma dificultad que se nos presenta a los médicos que, además de las técnicas convencionales (de las que el 85% no disponen actualmente de pruebas –mal llamadas evidencias-), utilizamos otras no convencionales para validar científicamente nuestra práctica (de las que existen pruebas aunque no suficientes – en el mismo 85% que la convencional-).

Esta dificultad común de validación está reconocida en la actual legislación española (Ley 29/2006 “de garantías…”): “El capitulo V regula las garantías sanitarias de los medicamentos especiales, entendiendo como tales a aquellos medicamentos que por sus características particulares requieren una regulación especifica. En esta categoría se incluyen las vacunas y demás medicamentos biológicos, los medicamentos de origen humano, los medicamentos de terapia avanzada, los radiofármacos, los medicamentos con sustancias psicoactivas con potencial adictivo, los medicamentos homeopáticos, los de plantas medicinales y los gases medicinales.” Las directivas europeas otorgan este mismo reconocimiento y obligan a los estados miembros a su regulación: «Un Estado miembro podrá abstenerse de establecer un procedimiento de registro simplificado especial de los medicamentos homeopáticos a que se refiere el artículo 14. El Estado miembro informará de ello a la Comisión. Dicho Estado miembro deberá permitir, en tal caso, la utilización en su territorio de los medicamentos registrados por otros Estados miembros con arreglo a los artículos 14 y 15.»(art.13.2-Directiva 2001/83/CE ).

Por tanto ¿Dónde está la dificultad para el reconocimiento de la Homeopatía (doblemente centenaria), Acupuntura (milenaria) y otras TMNC como práctica médica en España?

Está en el sesgo de aplicar interesada y selectivamente (a las técnicas citadas en el editorial no se las trata de igual manera) a éstas terapias unos supuestos dogmas de la MBE, que ya Sacket y Festein, padres de la misma, se encargaron de relativizar diciendo que la MBE “no es una medicina “basada en un libro de recetas” sino que requiere una estrategia de abajo arriba, que integre las mejores evidencias externas con la experiencia clínica individual y la elección del paciente”, condiciones que no necesitan interpretación.

Acabo con algo que el autor concluye, “La prevención deberá ir por dos caminos: uno intentará individualizar más las medidas de prevención…” uno de los pilares de la terapéutica Homeopática “…En segundo término, nos quedará por saber cómo afectan a nuestros organismo los nuevos alimentos y el cambiante medio ambiente en el que vivimos.” Uno de los detractores de estas TMNC pontifica en su libro sobre la bondad no probada de los transgénicos ¿no es esto también pseudociencia?

Francisco Bautista Sosa.

Medicina y Postverdad

Sobre el artículo de opinión del Filósofo Juan Ezequiel Morales en el diario «La Provincia», de hoy 3 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria.

Responde el autor a la serie de artículos, de personajes autodeclarados enemigos de la homeopatía y otros métodos terapéuticos médicos no convencionales (TMNC), recientemente publicados en diversos medios de comunicación, en los que se ataca sin argumentos válidos desde ningún punto de vista racional científico que justifiquen sus opiniones, y en los que las únicas fórmulas empleadas son la negación obstinada y elevar al ridículo las posiciones contrarias a sus dogmáticas ideas, lo que demuestra «el alto nivel de conocimiento» que tienen de estas medicinas tradicionales y complementarias (así llamadas por la OMS que puedes encontrar aquí)

El filósofo va desgranando y rebatiendo cada uno de los argumentos contrarios a la homeopatía de un conocido «pseudoescéptico» que no vale la pena citar. Como muestra les dejo este:

  •  «…Prosigue …, con gesto risible: Hablan de diluir muchas veces el concentrado de una cepa madre hasta que desaparecen las moléculas. Si no hay molécula no hay interacción, pero ellos dicen que esa agua se acuerda de que estuvo en contacto con aquella cepa madre y curará todo tipo de enfermedades… y afirma categórico: no hay memoria del agua, sin basarse en nada, sino en que no se ha hecho nada al respecto (está mal informado), pero admitiendo su objeción, esto se llama, en epistemología, «ceteris paribus», y es la coartada de los científicos gandules»

Les invito a leer el artículo completo en el que también rebate los argumentos de otro médico canario…