RESPUESTA DE 300 HOMEOPATAS AL ARTICULO DEL PERIÓDICO LE FIGARO.

Publicamos una carta de los compañeros médicos homeópatas franceses en relación con un artículo publicado en el periódico Le Figaro

“Hoy, un grupo de médicos y profesionales de la salud se erigen como guardianes de la “ciencia”, negando así la capacidad de discernimiento de cientos de millones de pacientes de todo el mundo que usan la medicina alternativa.
Mientras que la OMS afirma que las medicinas alternativas tienen un lugar real en el sistema de salud, estos censores están arrojando a la basura todo lo que escapa a su visión de la medicina. Mencionan el juramento hipocrático, pero es por fidelidad a este juramento que los médicos homeópatas han elegido agregar largos estudios a su estudio clásico, para tratar a pacientes que no encontraron una solución satisfactoria a su sufrimiento. El enfoque homeopático, que tiene en cuenta la integridad y la individualidad del paciente, les ha permitido, al igual que sus predecesores a lo largo de los siglos, lograr notables éxitos terapéuticos.

Como cualquier médico, el homeópata hace un diagnóstico de la enfermedad y define las indicaciones y los límites de su práctica. Este es un paso esencial, pero su campo de experiencia complementario le exige dar un paso más para conocer al paciente y su forma personal de vivir su enfermedad. La prescripción del medicamento correspondiente a la totalidad del caso, ya sea aislada o complementaria a los tratamientos convencionales, es el resultado de un proceso riguroso y controlado.

Cómo ignorar la selección como una prioridad de salud pública de la homeopatía en la India, donde está representado por un ministerio específico. También está integrado en el sistema de salud pública en Brasil, Chile, México, Pakistán, Suiza …

Todo el mundo sabe que la homeopatía no tiene efectos secundarios tóxicos cuando se prescribe de acuerdo con reglas claramente establecidas. Esta es una de las razones de su creciente éxito entre los pacientes, que buscan tratamientos sin efectos secundarios.

Hacer a las medicinas alternativas responsables de la desconfianza de la opinión pública con respecto a la medicina convencional es la forma ilusoria de desviar los verdaderos problemas de responsabilidad en el actual contexto de escándalos de salud pública. 10.000 muertes al año en Francia debidas a la toma de medicamentos mal dosificados, mal asociados, a pesar de las reglas de precaución. 1.783.000 muertes por año en los EE. UU., directamente atribuibles a la medicina convencional.  Un error médico cometido por un homeópata será objeto de una campaña de desprestigio del método, ¡aunque no por nada!.

Con un tubo de gránulos homeopáticos que cuesta en promedio 2 euros, estamos lejos de la cuenta si lo comparamos con el precio desorbitante de ciertos tratamientos. Si sumamos los costos también faraónicos relacionados con las complicaciones de los medicamentos, ampliamente documentados por el estudio estadounidense mencionado anteriormente, se vuelve gracioso decir que el reembolso de la medicina homeopática está desperdiciando dinero público. Con 200 millones de personas que se tratan con homeopatía en el mundo, el mercado homeopático representa solo el 0.3% del mercado mundial del medicamento.

La afirmación de que no hay evidencia de que la homeopatía sea efectiva se basa en un trabajo cuestionable. El Dr. Richard Horton, editor en jefe de la prestigiosa revista “The Lancet” declara que la mitad de la literatura es falsa, su colega la Dra. Marcia Angell, editora en jefe del New England Journal of Medicine, dice “que ya no es posible creer gran parte de la investigación “. Hoy en día, todas las autoridades de salud que legislan sobre la homeopatía se basan en dos metanálisis.

  • El primero es The Lancet publicado en 2005. El sesgo utilizado no se habría aceptado en ningún estudio de medicina convencional. Este sesgo era obvio para quienes se tomaron la molestia de no detenerse en la conclusión. Por lo tanto, se lanzó una campaña falsa en medios internacionales contra la homeopatía.
  • El segundo es el metanálisis del Consejo Nacional de Investigación de Salud y Medicina de Australia (NHMRC) de 2015. Excluye el 90% de los estudios proporcionados y se basa únicamente en 5 estudios seleccionados entre 1800. Este organismo aplicó una sucesión de filtros arbitrarios y criterios de fiabilidad que nunca se había aplicado a sí mismo y es el objeto de una segunda opinión.

El informe “Health Technology Assessment” de 2011 preparado en nombre de las autoridades sanitarias Suizas nunca mencionado por contra, que concluye la eficacia de la homeopatía!.

Si existe el efecto placebo en la homeopatía como en todo acto terapéutico, su eficacia observada desde hace más de dos siglos, independientemente de las culturas y en las patologías más graves, tanto en humanos como en animales y las plantas no pueden ser reducidas para este propósito. Al contrario de lo que se dice, hay una creciente evidencia sobre la eficacia de la homeopatía a pesar de los recursos ridículos asignados a esta investigación.

Los principales oponentes de la homeopatía de hecho ignoran todo acerca de esta medicina que tiene un cuerpo de conocimiento colosal que establece un enfoque experimental y que ha sido enriquecido durante dos siglos de observaciones clínicas.

Uno de los matemáticos más grandes del siglo XX, Alexandre Grothendieck analizó los descubrimientos del fundador de la homeopatía y se preguntó en estos términos sobre el cambio de paradigma que proponen a la ciencia:

  <<Esta nueva medicina que ha descubierto y desarrollado, y que al mismo tiempo me parece que contiene en germen una nueva ciencia de vastas dimensiones, va resueltamente en contra de las grandes corrientes de pensamiento que han dominado su tiempo como todavía dominan, casi por completo, el nuestro, y especialmente la medicina y las ciencias naturales como la química y la física. Funciona con ingredientes activos tan sutiles, obviamente extramateriales, que su terapéutica (cuyo éxito, que es sorprendente en ciertas condiciones donde la medicina tradicional es impotente, ha sido evidente durante más de un siglo y medio), es un desafío permanente a las ideas probadas (¡y especialmente inmateriales!) que han fundado la química, la física, la biología y la fisiología durante dos siglos; un desafío que la “ciencia” hasta hoy todavía ha preferido ignorar con soberbia, en lugar de enfrentarse a ella (a riesgo de tener que replantearse de arriba abajo …).>>

La realidad es que hoy en día, la mayoría de los homeópatas practican en un espíritu de confraternidad con sus colegas “alópatas”. Los ejemplos de colaboración exitosa en el contexto de los servicios de Medicina Integrativa están creciendo en número y muestran no solo un aumento en la calidad de vida de los pacientes tratados por cáncer, sino también, y sobre todo, una ganancia en las oportunidades de supervivencia en la vida.

En un momento en que la resistencia a los antibióticos, la explosión de enfermedades crónicas y el aumento de los costos de la salud son una gran preocupación para el mundo médico y político, ¿no es hora de unir todas las fuerzas, dialogar y profundizar en nuestras complementariedades, en lugar de separarnos? .

Si queremos hacer frente a los muchos desafíos de salud que le esperan a la humanidad, aunque solo sea a causa de los desastres ecológicos, ¿es suficiente el modelo hegemónico de la alopatía, erigido en “pensamiento único”?.

Dr. Edouard BROUSSALIAN

Dr. Florina CARAT

Dr. Chantal CHEMLA

Dr. Bénédicte GOUDARD

Dr. Yves MAILLE

Dr. Philippe MARCHAT

Dr. Pierre POPOWSKY

Dr. Jean-Claude RAVALARD

Dr. Philippe SERVAIS

Dr. William SUERINCK

Dr. Michel de LORGERIL

Dr. Christine PAVON

Dr. Vincent RELIQUET

BIBLIOGRAFIA.

  1. https://www.vidal.fr/actualites/22641/collectif_bon_usage_du_medicament_premiers_resultats_10_nouvelles_pistes_d_amelioration/
  2. http://www.lifeextension.com/magazine/2004/3/awsi_death/Page-01
  3. https://www.hri-research.org/resources/essentialevidence/use-of-homeopathy-across-the-world/
  4. http://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-736%2815%2960696-1.pdf
  5. Seleccionados 8 estudios doble ciego para homeopatía frente a 6 para tratamiento convencional y sin criterios de individualización. A pesar de esta gran desventaja, si cambiamos un solo estudio entre los 8 llamados “alta calidad”, los resultados se revertirían. En este estudio falla en el “análisis de sensibilidad”.
  6. https://www.hri-research.org/resources/homeopathy-the-debate/the-lancet-paper-by-shang-et-al/
  7. Por ejemplo, solo se seleccionaron los estudios realizados en grupos de más de 150 pacientes, mientras que el propio NHMRC realiza estudios regulares en grupos de menos de 150 pacientes … Podemos cuestionar la relevancia científica del enfoque, y más aún cuando sabemos que los primeros resultados mostraron resultados a favor de la efectividad de la homeopatía y que este estudio es actualmente el tema de una segunda opinión.
  8. http://www.who.int/traditional-complementary-integrative-medicine/en/

Carta al Presidente de la OMC. Por Isabel Romero de la Osa

A/A  Dr. Serafín Romero, Presidente OMC

Muy Sr mío:

Soy médico licenciado por la Universidad de Sevilla y homeópata  titulado por la misma universidad.

Conocí la Homeopatía por casualidad, como muchos de los que la prescribimos, ya que no tuvimos la fortuna de ser, al menos, informados de la existencia de esta opción terapéutica en nuestros años de formación como médicos.

Mi experiencia con esta terapia fue como paciente. Me sometí a ella dudando de su eficacia, pero tratando de darme una oportunidad de curación que no había conseguido ni  había posibilidades de conseguir aplicando los conocimientos adquiridos durante mi formación médica. El resultado fue asombroso en 15 días había salido de una enfermedad que llevaba años padeciendo. Y no fue efecto placebo, no solo se  normalizó  mi estado físico sino las analíticas.

Si me formé en esta opción terapéutica no fue por enriquecerme, sino por ofrecer a mis pacientes una posibilidad de curación con la que anteriormente no contaba. No hubiera sido ético conocerla y no aplicarla.

Desde entonces he tratado y curado a personas y a animales, y si  no en todos los casos he conseguido los mejores resultados, puedo asegurarle que lo que ha fallado no ha sido el efecto placebo sino mi pericia al seleccionar el tratamiento más adecuado. No soy perfecta  aunque lo intento.

Resulta muy doloroso darse cuenta de que realmente has recibido una formación parcial, y que no se te ha preparado para curar sino para mantener una cantera de enfermos crónicos entre los que entran tus padres y tus hijos. Al principio piensas que tal vez tus profesores no conocían esta posibilidad, que transmiten un engaño que no saben que lo es  y te relajas, perdonas y te perdonas y tratas de seguir adelante con un cambio de actitud que la suerte te ha  permitido. Hasta das gracias a haber padecido aquella enfermedad que te llevó a este nuevo conocimiento.

Pero la actitud que están teniendo los representantes de los médicos, es decir USTEDES,   me hace pensar que el desconocimiento de otras terapias es  intencionado. Malintencionado.

¿Qué explicación tiene si no es así que a pesar de las múltiples pruebas de eficacia científica  que se les ha presentado sigan diciendo que no hay pruebas de efectividad?

¿Qué sentido tiene que no valoren los testimonios de pacientes curados y pidan estudios de laboratorio cuando la prueba definitiva de eficacia terapéutica es el resultado del tratamiento en los pacientes antes enfermos?

¿Por qué siguen diciendo que estas curaciones solo se deben al efecto placebo y no se dignan  mirar los cambios en las pruebas complementarias de los pacientes curados con homeopatía?

¿No se han preguntado nunca por qué el efecto placebo no se da con los medicamentos convencionales?  ¿Será porque el paciente confía más en su médico cuando este le prescribe homeopatía que cuando le prescribe un medicamento convencional?

¿Por qué funciona en bebés, animales y plantas?   ¿También por efecto placebo?

Y lo curioso de todo esto es que en su ataque a esta terapia se pavonean diciendo que lo hacen en beneficio de los ciudadanos.  O no tienen ustedes conciencia (probablemente la acalle algún donativo sustancioso por parte de algún poderoso interesado en  mantener la cantera de enfermos crónicos) o su ego es tan grande que NO les permite reconocer   que no están lo suficientemente formados para juzgar y mucho menos que pueden estar equivocados.

La verdad es que muy formados no pueden estar si siguen pensando que la partícula esencial  de materia sigue siendo el átomo. Para utilizar el número de Avogadro como justificación de que en las  diluciones homeopáticos no hay nada que justifique el efecto terapéutico su preparación en física y química se debe haber quedado en los conocimientos de principios del siglo XIX.

La medicina es  la ciencia de la salud. Debería estar en manos de personas que antes que nada buscan el bienestar físico y espiritual de los que acuden a ella. No son precisamente ustedes esas personas, pues desde el puesto que se han auto-concedido y desde el que deberían defender la ética y la deontología médica hacen todo lo contrario.

  • Llaman charlatanes a quienes curan sin producir efectos secundarios
  • Acusan de ladrones a quienes cobran por consulta mucho menos que ustedes.
  • Tratan de  forzar al médico a prescribir en contra de su ética y su moral
  • Dificultan el derecho constitucional del paciente a elegir la terapia que considere más conveniente
  • Se permiten, rebatir los consejos de la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud de introducir las terapias tradicionales de probada eficacia terapéutica, como la homeopatía, en las facultades y en la sanidad pública.

Y todo eso sin tener la suficiente preparación en el tema que atacan y sin el mínimo interés en tenerla, puesto que  si hubieran estudiado toda la información científica que se les ha hecho llegar habrían cambiado su actitud  Señores, ustedes piden pruebas  de que esta terapia  es eficaz, pero no se molestan en verlas o no quieren hacerlo

Como habrá podido averiguar por mis palabras no soy ajena a la problemática creada por ustedes contra las terapias diferentes de la convencional, tampoco a la evolución de esta problemática  desde que iniciaron su campaña de acoso y derribo.

El comunicado emitido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos subrayando su rechazo a la homeopatía  y en la que habla de prácticas invalidadas científicamente y considerando a la homeopatía como ajena a la ciencia y a la profesión ha  acabado con la poca empatía que podía tener con  los dirigentes de la OMC.

Ustedes mienten, mienten descaradamente. En ningún momento la Homeopatía ha sido invalidada científicamente más que por sus  sueños de que así sea.   Y puesto que , a su pesar, produce curaciones que la medicina que me enseñaron en la facultad no puede o quiere, no solo no es ajena a la profesión médica sino que debe ser de obligado aprendizaje

Ustedes mienten, mienten  interesadamente Utilizan su cargo contra lo que tienen que defender y  lo peor es que lo hacen en nombre de toda la clase médica sin haber contado con ella.  Ustedes no nos representan en  ningún momento, ni a mí ni a los que creemos que ser médicos es buscar lo mejor para nuestros pacientes.

No sé si darles la enhorabuena o mis condolencias, porque van ustedes a pasar a la historia ( mi enhorabuena) pero no como beneficiarios de la humanidad sino como aquellos que no dudaron en condenar a sufrir incluso a sus propios hijos (mis condolencias)

Dra Isabel Romero de la Osa Palacios. Médico y homeópata

Respuesta de una usuaria de la Homeopatía al periódico el Mundo

Quiero hacerle llegar mi opinión en base a mi experiencia como usuaria de medicamentos homeopáticos, respecto de la entrevista realizada a Vicente Prieto “Ya me he suicidado dos veces” de 16 de Enero de 2018 aparecido en su periódico.

Algunas puntualizaciones para empezar,

-Soy usuaria de homeopatía desde hace 33 años, cualquiera que revise mi historial clínico vera que el consumo de fármacos que me ha financiado el sistema sanitario es ridículo. Le he ahorrado al sistema muchos euros. Es más creo que deberían de premiarme con una bonificación, como cuando el seguro de tu coche te rebaja la prima por no haber tenido ningún accidente.

-Soy Licenciada, tengo una cierta cultura y además soy de mente escéptica. Hay algo que en mi vida no puedo tergiversar ni manipular, me refiero a que la primera vez que recurrí a tomar un medicamento homeopático me CURO. Y digo curo. Eso no lo va a cuestionar nadie, porque mi cuerpo lo conozco yo y si me siento bien o mal lo siento yo. Nadie lo puede poner en duda, a menos que tenga algunos intereses en mantener lo contrario a fuerza de insistir y repetir y negar la evidencia. Eso tiene un nombre.

Entrando ya en el artículo, delirante me parece poner la tontería del muro de Berlín en un periódico, parece que esta copiado de un extra de otro periódico de tirada nacional, por cierto muy venido a menos.

Le pregunto al señor Vicente si cuando habla, lo hace desde la experiencia o simplemente opina. Esto que ahora se llama postverdad, pero que es mentir repetidamente para que algo quede en las personas, la maledicencia.

Cuando habla de los farmacéuticos, pues es de una osadía sin límites, la acusación que vierte.

Cuando se quiera suicidar que pruebe con fármacos convencionales. Pero si quiere probar los efectos de los medicamentos homeopáticos, que recurra a un médico especializado en esta práctica. Es evidente que no sabe en absoluto de lo que habla, y es lo que se dice hablar por hablar sin fundamento. Pero algo quedara de lo que dice, maledicencia de nuevo.

Cualquier paciente que se trate con un médico homeópata, jamás dejara de recurrir al medicamento que necesita. Otro mantra para confundir a los lectores.

Efectivamente tratarse con un medicamento homeopático nada tiene de creencia y si no que se lo digan a los miles de pacientes que se han curado o mejorado con este tratamiento.

Para finalizar espero y agradezco den voz a los usuarios, para ser equitativos y justos. Entiendo que la ética periodística así lo contempla.  En España hay seis asociaciones de pacientes repartidas por las diferentes comunidades autónomas.

Fdo.: Mª Jesús Pita Conde

Las medicinas complementarias potencian el efecto terapéutico de los tratamientos convencionales

Me gustaría realizar algunas puntualizaciones al artículo aparecido el día 13 de noviembre en la sección de Sociedad de La Voz de Galicia titulado “Los médicos gallegos llevarán a la Fiscalía la práctica de pseudoterapias”. La réplica enviada fue recortada tanto en su título como en su contenido y publicada en cartas al director. Quiero dejaros la réplica completa.

Quiero empezar rescatando tres ideas importantes del artículo y que son nucleares en este debate sobre medicinas complementarias que lleva un tiempo en los medios de comunicación.

Existen medicamentos que se usan en las terapias complementarias que ayudan a la medicina convencional como, por ejemplo, los medicamentos homeopáticos.

Hay terapias que tienen resultados terapéuticos positivos y que han de ser aplicadas correctamente de acuerdo con sus indicaciones.

Existen también terapias en campos legítimos de estudio, con evidencias suficientes y validadas por la sociedad, que indican la importancia de seguir investigando. Es el caso de la homeopatía, por ejemplo.

Estas afirmaciones están avaladas con datos. Entre el 50 y 60 % de la población española, según la encuesta de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), confía, usa y está satisfecha con la medicina complementaria.

Los médicos que utilizamos las medicinas complementarias llevamos mucho tiempo solicitando completar nuestra regularización. Abogamos por no mezclar todo en el mismo saco y evitar así desinformar y confundir a los usuarios.

Hemos contado con el apoyo de los Colegios durante años, tanto es así que se crearon secciones médicas para precisamente evitar el intrusismo de personas no cualificadas en este campo.

El observatorio creado por la OMC debería incluir a expertos en las materias que están observando. Por otro lado, es necesario diferenciar prácticas médicas –“que no pseudomedicas”– de las que no lo son. La verdadera función de este Observatorio ha de centrarse en combatir el intrusismo médico. Los médicos no somos intrusos ni pertenecemos a ninguna secta ni pseudociencia y, es ahí, donde se ha de cambiar el enfoque del citado observatorio.

La actitud de los responsables de las instituciones colegiales debe ser velar por todos los colegiados. También cuando ejercemos en el campo de las medicinas complementarias como así estaba siendo.

Partiendo de que somos médicos y de que disponemos de amplios conocimientos, podemos determinar lo que es más conveniente para el paciente. Es por esto que no se registra pérdida de oportunidad terapéutica. Creemos que urge regular y reconocer el lugar que corresponde a los profesionales de CAM (Medicinas complementarias).

Científicos de gran prestigio mundial dirigen sus investigaciones hacia este terreno de las altas diluciones con resultados que confirman el porqué de su eficacia. No hay pocos estudios, hay cientos de estudios. Investigaciones de alta calidad que lo demuestran.

Los pacientes no abandonan sus tratamientos, complementan sus tratamientos, si su proceso está dirigido por un profesional cualificado. Un médico consigue que el paciente mejore y sea capaz de proseguir con su tratamiento.

Con respecto a los farmacéuticos, recientemente los vocales de Plantas Medicinales y Homeopatía han remitido un comunicado. Son 22.000 farmacias y 49.000 farmacéuticos apoyando la fitoterapia y la homeopatía. Son medicamentos regulados en una directiva comunitaria, por tanto su dispensación es perfectamente legal.

En conclusión, los pacientes se beneficiarán del uso de las medicinas complementarias siempre y cuando sean asistidos por médicos que ejerzan su práctica de forma ética y deontológica.

 

Mª Jesús Pita Conde

Master en Bioética

“A la ciencia lo que es de la ciencia y a la ética lo que es de la ética”. Carta abierta al Dr. Jerónimo A. Fernández Torrente, Tesorero del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España

“A la ciencia lo que es de la ciencia

y a la ética lo que es de la ética”

Distinguido colega:

En diciembre de 2016 remití carta a la Comisión Permanente de la Organización Médica Colegial (OMC) relativa a sus actuaciones contra el ejercicio médico no convencional (EMNC)1. A pesar de la recomendación del Código de dirimir las discrepancias en ámbitos colegiales y profesionales, Uds. las llevaron y las siguen llevando a la arena pública. En consecuencia, pública es la presente.

Huelga reiterar mi apoyo a la labor de la OMC en la defensa del interés sanitario de la población. Llevada a cabo por tan prestigiosa institución debe armonizarse exquisitamente con la deontología médica en todas sus actuaciones, las cuales, en ocasiones, pueden resultar polémicas. Pero una cosa es no agradar a todos cuando se toman decisiones institucionales y otra perjudicar a una parte de la profesión. En el origen de esta situación está la ausencia de un debate inclusivo sobre la ciencia, la libertad de prescripción, la ética médica y la autonomía del paciente, entre otras.  Más adelante volveré sobre esto. En su lugar, el ataque indiscriminado contra todo EMNC, convocando la supuesta autoridad ética de la ciencia.

La OMC, y Ud. particularmente, Dr. Fernández, mantienen casi un año después de aquella carta la misma línea de actuación. Dos hechos destacan en este período: la creación de un observatorio y su reacción personal al debate de la Comisión de Sanidad del Congreso sobre las pseudo-ciencias.

El Observatorio OMC contra las pseudo-ciencias... Gestado en insólita alianza con el movimiento auto-denominado escéptico, fuente de ofensa pública en medios, sitios y redes sociales contra médicos colegiados y usuarios. El mismo que han introducido Uds. (incluido un no facultativo) en la cocina de la profesión. Todo se ha dicho ya en mil foros pero seguimos sin saber qué entienden Uds., Dr. Fernández, y sus colaboradores, por “pseudo-ciencias”. Ni siquiera el documento que pretende justificar el ente en el sitio oficial de la OMC lo establece, como sí han “definido” lo que Uds. (¿quién si no?) “entienden” por pseudoterapias. Esta interesada ambigüedad de términos, la jerga utilizada en documentos, declaraciones y entrevistas, ciertas formas inciviles de referirse a profesionales y usuarios, la diferente consideración de qué asunto según quién lo lleve a cabo, el todo por la ciencia… El característico tufillo ideológico de dicho movimiento en la mismísima OMC.

Dudas razonadas y razonables no faltan respecto a que desde una organización médica nacional tengamos no ya que ocuparnos de “pseudo-ciencias”, sino de crear un ente en su contra. Intrusismo,  fraude sanitario, los productos milagro, el tarugeo, la medicina basada en la evil-ciencia, los excesos del sobre-diagnóstico y las consiguientes onerosas (estas sí, pseudo-) terapias, las prioridades asistenciales desplazadas por intereses comerciales… de acuerdo, todos a una contra todo ello. Pero ¿“pseudo-ciencias”? ¿Sigue Ud. tan convencido como parece, Dr. Fernández, de que la población tiene que “denunciar pseudo-ciencias” ante la colegiatura médica y ésta ante la fiscalía?; ¿de que también tenemos que hacerlo los médicos? ¡Observatorio contra las pseudo-ciencias, Dr. Fernández!, sin haber todavía ni definido el término (¿no es tan fácil de hacerlo como con pseudo-terapias?) ni justificado su pretendida necesidad de vigilancia médica colegial. La población, la masa crítica -una expresión favorita suya, a la que se nos ofrece el ente, no sabemos exactamente qué pretenden Uds. que denunciemos. Y lo que es peor, parece que en el observatorio tampoco lo saben (o se lo tienen muy callado).

Su reacción personal, su furibundo desacuerdo y malestar tras “debate y resultados” de la Comisión de Sanidad del pasado 22 de septiembre sobre, de nuevo, las pseudo-ciencias, En su opinión, se beneficia a quienes, siendo o no médicos y profesionales sanitarios, engañan y se lucran a costa de engañar a pacientes”2. De nuevo, la desafortunada ofensa indiscriminada.

Una opinión puede ser aceptable hasta que pretende fundamentar injusto perjuicio ajeno. Puede Ud. enfadarse con los políticos cuando no hacen lo que Ud. quiere, Dr. Fernández; mostrarse crítico con sus decisiones; calificar su actuación de “indecisa, irresponsable e ignorante”; negar su preparación para debatir ese tema… Faltaría más. Pero, ¿tiene que subscribirlas como OMC? Dicho de otro modo, ¿tenemos que aceptar todo el colectivo médico una opinión suya como colegial? En confianza, no, Dr. Fernández. En tales ocasiones, no está Ud. abordando asuntos profesionales o colegiales por el bien común corporativo y social. Está emitiendo opiniones ideológicas o políticas que deben quedar restringidas a su propio ámbito personal.

El Código de Deontología Médica (CDM), preciado referente de nuestras actuaciones profesionales. He aludido al debate entre ciencia, libertad de prescripción, ética médica y autonomía del paciente. Referido al ámbito del EMNC, he aquí el auténtico núcleo duro de todo este asunto. Considero ahora relevantes los dos primeros párrafos de su Artículo 26:

 1.- El médico debe emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente.

2.- No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida.

Una interpretación sesgada pretende reducir la ética del ejercicio médico al solo patrón oro de la mal llamada evidencia científica3. La misma interpretación quiere despojar de ética médica primero y eliminar después todo procedimiento insuficientemente probado por la vía de la asimilación a charlatanismo, simulación, “engaño a los pacientes”. Esto se parece horrores a la campaña indiscriminada en la que sigue Ud. prodigándose, Dr. Fernández4. Según esta insostenible interpretación, y como solo una pequeña parte del ejercicio médico convencional puede aportar suficiente evidencia, la mayor parte del ejercicio médico globalmente considerado carecería de ética, al basarse no en la ciencia sino en “creencias, convicciones, ideologías…”. Casi toda la medicina sería charlatanería, simulación, engaño. Un disparate. Preferentemente, Dr. Fernández, no exclusivamente.

Diario Médico, uno de los aliados mediáticos contra el EMNC. Hace semanas, su directora  publicó el artículo ¿Quién dicta la deontología?5, refiriéndose a notables en el proceso de debate y actualización del CDM promovido por la OMC, actualmente vigente. Entre otras cosas, leemos lo que me parece un destello racional en tiempos de tinieblas (el subrayado es mío):

Por la trascendencia del asunto, y sus implicaciones, deben ser médicos de prestigio profesional y expertos en deontología profesional y ser representativos de las diferentes especialidades médicas así como de las diferentes ideologías y creencias, por tratarse los médicos de un colectivo muy heterogéneo

A mayor (y anterior) abundamiento, hace diez años expresé que carecer de base científica no priva necesariamente de ética a ningún ejercicio médico6. De aquel artículo, en el que analizaba los aspectos éticos y legales del EMNC, la OMC en su sitio oficial y Ud. mismo en intervenciones públicas han tenido a bien entresacar argumentario en su literalidad para utilizarlo en su contra7. De igual forma, quizás podría considerar ahora, Dr. Fernández, lo que también expresé allí: que sería prudente conceder al EMNC un margen de confianza ética similar al que dispone el ejercicio médico convencional, mientras aspira a (y trabaja decididamente por) su validación científica. A mayor concreción, propuse que se tuviera en cuenta la opinión de los profesionales del EMNC en ulteriores actualizaciones del Código, de modo que su ejercicio profesional no quedase éticamente amenazado, descalificado por la sola limitación de su base científica.

La amenaza crece, la descalificación se amplifica y ejecuta. El EMNC está no solo éticamente amenazado, también profesionalmente. Aunque resulte menos aparente, también lo está el ejercicio médico convencional tal como lo conocemos, puesto que lo está la libertad de prescripción médica. La misma por la que la propia OMC tanto ha batallado justamente. Por la errónea, injusta identificación de la medicina empírica (la mayor parte de la medicina en todos los tiempos, actuales incluidos) con el charlatanismo. Por la ampliable asimilación de multitud de actuaciones médicas actuales, carentes de suficiente base científica, con “procedimientos ilusorios”. Por la futurible y odiosa robotización del médico, a quien solo se le permitiría hacer lo que dictaminen los prosélitos de una “omnis-ciencia” con intereses prioritarios muy alejados de la salud de las personas.

Llevada esta actitud, considerada desde ámbitos también convencionales de perfil inquisitorial, a sus últimas consecuencias, se deberá expedientar a cualquier médico cuyo ejercicio no se ajuste a esta “ética” médica parasitada por la omnisciencia supremacista. Se le podrá denegar su validación periódica colegial si una comisión deontológica lo decide -y con ello inhabilitarle profesionalmente, por cualquier ejercicio ilusorio sin suficiente base científica. No es difícil imaginar quién decidiría qué, quién y cuándo será suficiente. Y en esas estamos: mientras muchos piden el beneficio de la duda para el EMNC honesto hasta disponer de más estudios e investigación8, otros se aprestan a su eliminación. No debería mantener la OMC esta insensata acción fratricida indiscriminada con tan precarias justificaciones racional, deontológica y ética, Dr. Fernández.

Si la medicina fuera o tuviera que ser solo ciencia, bueno. Pero ni lo es ni tiene por qué serlo. La medicina es ciencia, sí, definitivamente, pero también conciencia del médico, arte, respeto por los valores y creencias de los pacientes, amén de toda una serie de prácticas, conocimientos, aptitudes, actitudes, habilidades, recursos y utilidades al servicio de la salud y la enfermedad de las personas que ni rinden ni tienen por qué rendir cuentas a una ciencia incapaz de fundamentar éticamente sus propios actos. Cuánto menos las actuaciones médicas. No obstante lo cual (quizás debido a ello), tenemos que atestiguar el vano intento de imponer el criterio de una ética médica absolutamente sometida a una ciencia sin credibilidad absoluta.

El tiempo apremia. Debe quedar quizás menos de un año del plazo que abrió la OMC para la actualización del CDM. Como colectivo profesional, tenemos la oportunidad de,

  • renunciar a interpretaciones sesgadas del articulado referente a la ética médica, en particular el 26.2, que pretenden justificar actuaciones. Inicialmente la eliminación del EMNC pero, en un segundo tiempo y con los mismos “argumentos”, la eliminación debería ser extensible a cualquier ejercicio médico que no se ajuste a tales interpretaciones,
  • o, mejor aún, actualizar su redacción en forma meditada, interdisciplinar, consensuada en base a los más elevados (y actualizados) criterios legales, deontológicos y éticos, de modo que nadie pueda nunca utilizar interesadamente el CDM contra la profesión colegiada.

Como sabe la opinión pública, las actuaciones de la OMC contra el EMNC se han concretado, entre otras, en la revocación de una de sus modalidades como acto médico; la negativa a acreditar (en ocasiones, simplemente permitir) en los colegios de médicos actividades de formación continuada en técnicas complementarias e integradas, a pesar de su reconocida necesidad y demanda; la fulminante, unilateral eliminación de comisiones y grupos de trabajo en los mismos colegios a los que se está obligado a pertenecer, y diversos expedientes en curso contra colegiados.

En resumen, Dr. Fernández, la ciencia como instrumento de conocimiento, no como juez de actuaciones médicas ni de su ética. La OMC al servicio de la legalidad y la protección sanitaria de la población, siempre, pero también valedora de una deontología no segregacionista, inclusiva de todo ejercicio médico honesto. Las declaraciones de nuestros representantes desde sus dignos cargos, esperadas y reconocidas cuando vienen inspiradas por una voluntad de servicio profesional, colegial y social, resultan perfectamente prescindibles como opiniones personales de perfil político o ideológico. Si, además, tales opiniones personales cristalizan en acciones que perjudican u ofenden a colegiados y a usuarios, son reprobables ambos, opiniones y su autor.

Finalmente, es tarea de toda la sociedad en su conjunto, y de nuestra colegiatura médica a la cabeza, la promoción de la autonomía y responsabilidad sanitarias de una población libre (no condicionada), responsable (no consentida), informada (no atemorizada) y legalmente protegida (no azuzada a la denuncia) en el uso de los recursos sanitarios disponibles, desplazando al mucho y muy rancio paternalismo residual disfrazado de supuesta protección de los pacientes.

Cuídese, Dr. Fernández.

Con todos mis respetos,

 

Marino Rodrigo

Médico Colegiado 313104259

Noviembre de 2017

 

Referencias

1http://www.medicinanaturista.org/images/revistas/mn11-1.pdf

2http://www.diariomedico.com/2017/09/22/area-profesional/sanidad/la-omc-muy-critica-y-decepcionada-con-el-abordaje-politico-de-las-pseudoterapias

3http://www.cgcom.es/noticias/2017/03/17_03_27_observatorio_contra_pseudociencias

4(…) y evitar caer en manos de los ‘charlatanes’ que las practiquen, aunque, en ocasiones, sean médicos u otros sanitarios. http://www.cgcom.es/noticias/2017/10/17_10_24_pseudociencias_pseudoterapias_intrusismo_y_sectas_sanitarias

 

5http://www.diariomedico.com/2017/09/09/opinion-participacion/reflexiones-en-el-ave/quien-dicta-la-deontologiar

6 Aspectos éticos y legales de la práctica médica no convencional. Puede leerse en: http://homeopatiaahora.blogspot.com.es/search?q=marino+rodrigo&updated-max=2010-04-21T17:57:00%2B02:00&max-results=20&start=7&by-date=false

7En un análisis crítico de las TTNC, el Dr. Fernández Torrente aludió a la ausencia de un campo asistencial delimitado, a la “notable fragmentación” de técnicas y procedimientos; a la “incertidumbre como condicionante de sus actuaciones asistenciales ante la escasez de evidencias científicas que la avalen”; a la “carencia de controles de calidad internos y externos”, objetivos y contrastables en lo referente a los aspectos asistenciales, docentes y formativos; a la formación fluctuante, “escasamente estructurada y generalmente no acreditada” y a la interacción con la comunidad científica “puramente anecdótica”. Y precisó que es en este contexto de “incertidumbre científica, de diversidad de competencias profesionales, de heterogeneidad de la práctica y de escasez de controles de calidad de su actividad” (…) En http://www.medicosypacientes.com/articulo/dr-fernandez-torrente-evidencia-la-gran-paradoja-de-que-exista-una-regulacion-de-productos

8Debemos ampliar o intensificar la investigación en una serie de problemas y áreas de la salud que son objeto de preocupación o expectación social: medicinas alternativas, (…).En ¿Por qué?, ¿para qué? y ¿cómo? investigar desde la Ética y la Deontología Médica. Dr. Jacinto Bátiz, presidente de la Comisión de Deontología Médica del Colegio Médicos de Bizkaia y miembro de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial. 03/11/2016. Enlace: http://www.medicosypacientes.com/opinion/dr-batiz-por-que-para-que-y-como-investigar-desde-la-etica-y-la-deontologia-medica

¡España es diferente!

Aunque parece ser que fue Napoleón quien pronunció esta frase tras la derrota que sufrió en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808, su primera derrota en campo abierto), es el eslogan que a principios de los años 60, utilizó y tradujo al inglés, Spain is different!,  Manuel Fraga Iribarne para a atraer el turismo a nuestro país, en el que parecía no existir más que sol, playas y flamenco.

Hoy cuando han pasado algo más de dos siglos desde Bailén, y medio desde su uso como reclamo turístico, España sigue siendo diferente y simultáneamente la misma, un país aparte que durante la mayor parte del siglo XX ha ido a contracorriente, y sigue llegando más tarde que el resto de los países del nuestro entorno europeo, a los avances sociales, económicos y científicos.

En los años 60, mientras Europa se recuperaba económicamente de los desastres de la II Guerra Mundial, España era el único país donde el fascismo ganaba una guerra. Un país al que el “Generalísimo” había devuelto a mediados del siglo XIX, al derogar el Código Penal republicano, para reinstaurar el de 1851, impidiendo el voto a las mujeres que habían votado en 1933 y sustrayéndoles el derecho a heredar, a administrar sus bienes o a firmar documentos legales y un largo etcétera.

Hoy la expresión sigue vigente. Mientras en nuestro país se está llevando una “caza de brujas” científica contra las Terapias Médicas No Convencionales y contra la Homeopatía en particular, perpetrada por unos pseudoescépticos que, como la inquisición en la edad media, se han arrogado la posesión de la verdad absoluta de la ciencia, los países de nuestro entorno ya han llegado a regularlas y algunos a incluirlas en la cartera de servicios de sus Sistemas Nacionales de Salud (SNS).

Mientras en nuestro país, periodistas sin conocimiento de estas terapéuticas se atreven a denigrarlas públicamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) las reconoce como medicinas tradicionales (MT o TMNC) y, en sus estrategias sobre estas medicinas para los  periodos 2002-2005 y 2014-2023, recomienda a los países miembros el aumento de la investigación, la regulación de su formación y su inclusión en los sistemas nacionales de salud (SNS).

Mientras aquí profesionales sanitarios y no sanitarios, sin otro afán que vender “sus productos”, se prodigan en los medios de comunicación derrochando ignorancia, el premio Nobel de Medicina en 2008, profesor Luc Montagnier, sigue investigando con soluciones ultradiluidas de DNA bacteriano y declara en una entrevistaLo que puedo decir ahora es que las altas diluciones tienen razón. Altas diluciones de algo no son nada. Son estructuras de agua que imitan las moléculas originales”.

Mientras en España seguimos a la espera, desde 1994, de una regulación del ejercicio y  la formación en Homeopatía y del registro de sus medicamentos, la Unión Europea en una directiva, la 2001/83/CE establece un código comunitario sobre medicamentos para uso humano, en el que están incluidos los homeopáticos y la propia Ley española 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios los incluye dentro del capítulo de los medicamentos especiales al lado de las vacunas y otros medicamentos biológicos, los de origen humano, de terapia avanzada, radiofármacos, plantas medicinales y gases medicinales.

Mientras en ésta España la Organización Médica Colegial crea un presunto observatorio, a imagen y semejanza del Tribunal del Santo Oficio, para librar de la ignorancia a los pacientes (por cierto, la gran mayoría con estudios universitarios), la Homeopatía está reconocida por las leyes como Método Terapéutico dentro de la Medicina en varios países europeos: Bélgica (1999), Alemania (1998), Hungría (1997), Letonia (1997), Portugal (2003), Bulgaria (2005), Rumania (1981), Eslovenia (2007) y el Reino Unido (1950). Y otros los incluyen en las prestaciones de sus Sistemas Públicos de Salud: algunas zonas del Reino Unido el tratamiento homeopático por médicos está cubierto por el Sistema Nacional de Salud; en Francia solo la ejercen los médicos y los medicamentos homeopáticos son financiados por su sistema nacional de salud; en Suiza están protegidas todas las TMNC por su constitución; en Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Hungría, Italia, Países Bajos, Suiza y el Reino Unido, los seguros privados reembolsan los honorarios de las consultas con médicos homeópatas, así como los costos de los medicamentos homeopáticos.

Mientras en España la Guerra Civil supuso la desaparición de la actividad de los Hospitales Homeopáticos de Madrid y Barcelona, el Reino Unido tenía tres adscritos al SNS, en Francia 7 hospitales emplean medicamentos homeopáticos como complemento a la medicación convencional, y recientemente el presidente de México ha reinaugurado el Hospital Homeopático Nacional.

Desgraciadamente, aunque con la democracia y el progreso económico, el país ha ido cambiando en algunos aspectos su imagen rancia por una de estado moderno y desarrollado, seguimos haciendo de la ignorancia virtud, y de la actitud inquisitorial un rasgo que persiste desde la edad media en nuestra idiosincrasia.

No debe haber mucha diferencia entre la España actual y la de “charanga y pandereta” que describía nuestro Antonio Machado, cuando en las televisiones públicas y privadas y otros medios de comunicación a personas, sin la más mínima preparación en una materia, se las convierte en especialistas capaces de valorar, juzgar y, como no, condenar a lo que no comulga con el dogma establecido.

¡España no es diferente, continua siendo la misma! los diferentes son los demás.

¡Viva España!

Francisco Bautista Sosa

Médico

Editorial de Univadis y Pseudociencia

Hoy me ha sorprendido el editorial de Univadis del 2 de mayo, que versa sobre “El Futuro de la Medicina”. En él se hace un ejercicio de imaginación para, a partir de los avances acaecidos a lo largo de la historia, tratar de predecir el futuro de la misma. Me gustaría compartir con ustedes mis pensamientos surgidos de su lectura.

Evidentemente, “La Medicina ha cambiado nuestras vidas y lo seguirá haciendo… pero indudablemente la Medicina nunca permanecerá estática”, aunque esto no sea aceptado por algunas instancias del establishment sanitario actual que, con la colaboración de ciertos medios de comunicación, grupos de pseudoescépticos y algunos dirigentes del estamento médico, están empeñadas en hacer desaparecer de España las Medicinas Tradicionales y Complementarias (TMNC) (reconocidas y así llamadas por la Organización Mundial de la Salud), yendo a contracorriente del resto de Europa (en algunos países están incluidas en los sistemas públicos de salud), de Estados Unidos (que las recoge dentro Consorcio Académico para la Medicina y Salud Integrativas: que incluye en torno a 70 universidades y hospitales de referencia –dato tomado del Dr. Marino Rodrigo-) y de otros 80 países en los que éstas terapias forman parte de la medicina y en algunos de las más utilizada (en México se inauguró recientemente el Hospital Homeopático Nacional).

Éstas instancias, olvidan que “… hay que partir de algo inamovible, del núcleo de la Medicina: el bien interno, lo principal que ha buscado y buscará siempre la Medicina, que no es otra cosa que la salud de las personas. Si volvemos a los orígenes de la Medicina, a su primer código ético, podemos leer en el Juramento Hipocrático (siglo V a. c.) “aplicaré mis tratamientos para beneficio de los enfermos”. Olvidan también que estas terapias no van a dejar de ser parte de la MEDICINA, porque su objetivo es el ya citado al comienzo de éste párrafo (y el parágrafo 1 del Órganon: “La única y suprema misión del médico, es la de restituir la salud del enfermo, lo que se denomina curar”), porque son efectivas y útiles y atienden, en primer lugar, al principio “primum non nocere”.

Continua más adelante el editorial diciendo que “En el campo de la curación, la investigación continuará siendo fundamental. Hay técnicas que hace años parecían de ciencia ficción y actualmente son una realidad. Por ejemplo, la manipulación genética de embriones para curar enfermedades o su selección para evitarlas. La tecnología aplicada a la Medicina no se restringirá a la genética, que indudablemente será la pieza clave de muchas dianas terapéuticas. Otras tecnologías como los implantes biónicos, la nanotecnología, la impresión de órganos con biomateriales o los esperados avances en terapias con células madre pueden cambiar por completo el enfoque de la enfermedad. Todo esto aterriza en la ya popular medicina personalizada, en la que a cada individuo se le trata de forma personal en función de sus dianas y peculiaridades moleculares. Los problemas de estas tecnologías futuribles son evidentes: conllevan un alto coste económico (lo que podría derivar en una Medicina para ricos completamente diferente) y, por otra parte, resulta muy complejo validar muchas de estas terapias científicamente.”

De éstos dos problemas que señala el editorial, me llama la atención el segundo, la dificultad para validar científicamente estas terapias (que según las directrices de esta suerte de inquisición científica, quedarían catalogadas de pseudociencias o pseudoterapias, y por tanto proscritas para su uso médico), la misma dificultad que se nos presenta a los médicos que, además de las técnicas convencionales (de las que el 85% no disponen actualmente de pruebas –mal llamadas evidencias-), utilizamos otras no convencionales para validar científicamente nuestra práctica (de las que existen pruebas aunque no suficientes – en el mismo 85% que la convencional-).

Esta dificultad común de validación está reconocida en la actual legislación española (Ley 29/2006 “de garantías…”): “El capitulo V regula las garantías sanitarias de los medicamentos especiales, entendiendo como tales a aquellos medicamentos que por sus características particulares requieren una regulación especifica. En esta categoría se incluyen las vacunas y demás medicamentos biológicos, los medicamentos de origen humano, los medicamentos de terapia avanzada, los radiofármacos, los medicamentos con sustancias psicoactivas con potencial adictivo, los medicamentos homeopáticos, los de plantas medicinales y los gases medicinales.” Las directivas europeas otorgan este mismo reconocimiento y obligan a los estados miembros a su regulación: “Un Estado miembro podrá abstenerse de establecer un procedimiento de registro simplificado especial de los medicamentos homeopáticos a que se refiere el artículo 14. El Estado miembro informará de ello a la Comisión. Dicho Estado miembro deberá permitir, en tal caso, la utilización en su territorio de los medicamentos registrados por otros Estados miembros con arreglo a los artículos 14 y 15.”(art.13.2-Directiva 2001/83/CE ).

Por tanto ¿Dónde está la dificultad para el reconocimiento de la Homeopatía (doblemente centenaria), Acupuntura (milenaria) y otras TMNC como práctica médica en España?

Está en el sesgo de aplicar interesada y selectivamente (a las técnicas citadas en el editorial no se las trata de igual manera) a éstas terapias unos supuestos dogmas de la MBE, que ya Sacket y Festein, padres de la misma, se encargaron de relativizar diciendo que la MBE “no es una medicina “basada en un libro de recetas” sino que requiere una estrategia de abajo arriba, que integre las mejores evidencias externas con la experiencia clínica individual y la elección del paciente”, condiciones que no necesitan interpretación.

Acabo con algo que el autor concluye, “La prevención deberá ir por dos caminos: uno intentará individualizar más las medidas de prevención…” uno de los pilares de la terapéutica Homeopática “…En segundo término, nos quedará por saber cómo afectan a nuestros organismo los nuevos alimentos y el cambiante medio ambiente en el que vivimos.” Uno de los detractores de estas TMNC pontifica en su libro sobre la bondad no probada de los transgénicos ¿no es esto también pseudociencia?

Francisco Bautista Sosa.

Medicina y Postverdad

Sobre el artículo de opinión del Filósofo Juan Ezequiel Morales en el diario “La Provincia”, de hoy 3 de mayo en Las Palmas de Gran Canaria.

Responde el autor a la serie de artículos, de personajes autodeclarados enemigos de la homeopatía y otros métodos terapéuticos médicos no convencionales (TMNC), recientemente publicados en diversos medios de comunicación, en los que se ataca sin argumentos válidos desde ningún punto de vista racional científico que justifiquen sus opiniones, y en los que las únicas fórmulas empleadas son la negación obstinada y elevar al ridículo las posiciones contrarias a sus dogmáticas ideas, lo que demuestra “el alto nivel de conocimiento” que tienen de estas medicinas tradicionales y complementarias (así llamadas por la OMS que puedes encontrar aquí)

El filósofo va desgranando y rebatiendo cada uno de los argumentos contrarios a la homeopatía de un conocido “pseudoescéptico” que no vale la pena citar. Como muestra les dejo este:

  •  “…Prosigue …, con gesto risible: Hablan de diluir muchas veces el concentrado de una cepa madre hasta que desaparecen las moléculas. Si no hay molécula no hay interacción, pero ellos dicen que esa agua se acuerda de que estuvo en contacto con aquella cepa madre y curará todo tipo de enfermedades… y afirma categórico: no hay memoria del agua, sin basarse en nada, sino en que no se ha hecho nada al respecto (está mal informado), pero admitiendo su objeción, esto se llama, en epistemología, “ceteris paribus”, y es la coartada de los científicos gandules”

Les invito a leer el artículo completo en el que también rebate los argumentos de otro médico canario…