Carta al Presidente de la OMC. Por Isabel Romero de la Osa

A/A  Dr. Serafín Romero, Presidente OMC

Muy Sr mío:

Soy médico licenciado por la Universidad de Sevilla y homeópata  titulado por la misma universidad.

Conocí la Homeopatía por casualidad, como muchos de los que la prescribimos, ya que no tuvimos la fortuna de ser, al menos, informados de la existencia de esta opción terapéutica en nuestros años de formación como médicos.

Mi experiencia con esta terapia fue como paciente. Me sometí a ella dudando de su eficacia, pero tratando de darme una oportunidad de curación que no había conseguido ni  había posibilidades de conseguir aplicando los conocimientos adquiridos durante mi formación médica. El resultado fue asombroso en 15 días había salido de una enfermedad que llevaba años padeciendo. Y no fue efecto placebo, no solo se  normalizó  mi estado físico sino las analíticas.

Si me formé en esta opción terapéutica no fue por enriquecerme, sino por ofrecer a mis pacientes una posibilidad de curación con la que anteriormente no contaba. No hubiera sido ético conocerla y no aplicarla.

Desde entonces he tratado y curado a personas y a animales, y si  no en todos los casos he conseguido los mejores resultados, puedo asegurarle que lo que ha fallado no ha sido el efecto placebo sino mi pericia al seleccionar el tratamiento más adecuado. No soy perfecta  aunque lo intento.

Resulta muy doloroso darse cuenta de que realmente has recibido una formación parcial, y que no se te ha preparado para curar sino para mantener una cantera de enfermos crónicos entre los que entran tus padres y tus hijos. Al principio piensas que tal vez tus profesores no conocían esta posibilidad, que transmiten un engaño que no saben que lo es  y te relajas, perdonas y te perdonas y tratas de seguir adelante con un cambio de actitud que la suerte te ha  permitido. Hasta das gracias a haber padecido aquella enfermedad que te llevó a este nuevo conocimiento.

Pero la actitud que están teniendo los representantes de los médicos, es decir USTEDES,   me hace pensar que el desconocimiento de otras terapias es  intencionado. Malintencionado.

¿Qué explicación tiene si no es así que a pesar de las múltiples pruebas de eficacia científica  que se les ha presentado sigan diciendo que no hay pruebas de efectividad?

¿Qué sentido tiene que no valoren los testimonios de pacientes curados y pidan estudios de laboratorio cuando la prueba definitiva de eficacia terapéutica es el resultado del tratamiento en los pacientes antes enfermos?

¿Por qué siguen diciendo que estas curaciones solo se deben al efecto placebo y no se dignan  mirar los cambios en las pruebas complementarias de los pacientes curados con homeopatía?

¿No se han preguntado nunca por qué el efecto placebo no se da con los medicamentos convencionales?  ¿Será porque el paciente confía más en su médico cuando este le prescribe homeopatía que cuando le prescribe un medicamento convencional?

¿Por qué funciona en bebés, animales y plantas?   ¿También por efecto placebo?

Y lo curioso de todo esto es que en su ataque a esta terapia se pavonean diciendo que lo hacen en beneficio de los ciudadanos.  O no tienen ustedes conciencia (probablemente la acalle algún donativo sustancioso por parte de algún poderoso interesado en  mantener la cantera de enfermos crónicos) o su ego es tan grande que NO les permite reconocer   que no están lo suficientemente formados para juzgar y mucho menos que pueden estar equivocados.

La verdad es que muy formados no pueden estar si siguen pensando que la partícula esencial  de materia sigue siendo el átomo. Para utilizar el número de Avogadro como justificación de que en las  diluciones homeopáticos no hay nada que justifique el efecto terapéutico su preparación en física y química se debe haber quedado en los conocimientos de principios del siglo XIX.

La medicina es  la ciencia de la salud. Debería estar en manos de personas que antes que nada buscan el bienestar físico y espiritual de los que acuden a ella. No son precisamente ustedes esas personas, pues desde el puesto que se han auto-concedido y desde el que deberían defender la ética y la deontología médica hacen todo lo contrario.

  • Llaman charlatanes a quienes curan sin producir efectos secundarios
  • Acusan de ladrones a quienes cobran por consulta mucho menos que ustedes.
  • Tratan de  forzar al médico a prescribir en contra de su ética y su moral
  • Dificultan el derecho constitucional del paciente a elegir la terapia que considere más conveniente
  • Se permiten, rebatir los consejos de la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud de introducir las terapias tradicionales de probada eficacia terapéutica, como la homeopatía, en las facultades y en la sanidad pública.

Y todo eso sin tener la suficiente preparación en el tema que atacan y sin el mínimo interés en tenerla, puesto que  si hubieran estudiado toda la información científica que se les ha hecho llegar habrían cambiado su actitud  Señores, ustedes piden pruebas  de que esta terapia  es eficaz, pero no se molestan en verlas o no quieren hacerlo

Como habrá podido averiguar por mis palabras no soy ajena a la problemática creada por ustedes contra las terapias diferentes de la convencional, tampoco a la evolución de esta problemática  desde que iniciaron su campaña de acoso y derribo.

El comunicado emitido por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos subrayando su rechazo a la homeopatía  y en la que habla de prácticas invalidadas científicamente y considerando a la homeopatía como ajena a la ciencia y a la profesión ha  acabado con la poca empatía que podía tener con  los dirigentes de la OMC.

Ustedes mienten, mienten descaradamente. En ningún momento la Homeopatía ha sido invalidada científicamente más que por sus  sueños de que así sea.   Y puesto que , a su pesar, produce curaciones que la medicina que me enseñaron en la facultad no puede o quiere, no solo no es ajena a la profesión médica sino que debe ser de obligado aprendizaje

Ustedes mienten, mienten  interesadamente Utilizan su cargo contra lo que tienen que defender y  lo peor es que lo hacen en nombre de toda la clase médica sin haber contado con ella.  Ustedes no nos representan en  ningún momento, ni a mí ni a los que creemos que ser médicos es buscar lo mejor para nuestros pacientes.

No sé si darles la enhorabuena o mis condolencias, porque van ustedes a pasar a la historia ( mi enhorabuena) pero no como beneficiarios de la humanidad sino como aquellos que no dudaron en condenar a sufrir incluso a sus propios hijos (mis condolencias)

Dra Isabel Romero de la Osa Palacios. Médico y homeópata

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1 comentario

  1. Pilar Hernández Cabezas

    Me sumo al comunicado aunque agradecería que Isabel Romero firmara como médica.

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